No somos peligro para la sociedad, dicen motociclistas
Se defienden de los estereotipos. Empresarios, filósofos y mecánicos que gustan de las motocicletas
Yetlaneci Alcaraz
El Universal
Lunes 10 de octubre de 2005
La mayoría de la gente los ve con desconfianza, creen que son rebeldes sin causa: rudos, sin oficio ni beneficio, conflictivos y hasta delincuentes. Es un mito, aseguran ellos. Cuando se agrupan, su presencia en carreteras y en la ciudad fascina a unos pero perturba a otros. Chamarras y trajes de piel, botas de cuero, guantes, paliacates, estoperoles y tatuajes son parte de su mundo cotidiano, como también pueden serlo los libros, la música clásica, el estudio, el trabajo y sus familias a las cuales quieren y respetan. Son, dicen, normales como cualquiera.
Y aunque para la gente común, que les ha colgado un estereotipo, son uno solo, en realidad son muy distintos: hay empresarios así como filósofos, científicos, artistas, obreros o mecánicos; sus intereses van desde la adicción a la adrenalina de la velocidad, hasta el compromiso social con los niños pobres, o el placer de rodar por las carreteras.
Recientemente, sin embargo, una cosa los une: la demanda para que el gobierno del Distrito Federal realice las modificaciones pertinentes a la ley para que su medio de transporte, la moto, sea reglamentado y cuenten con derechos y obligaciones como cualquier automovilista. Además piden estacionamientos públicos para sus máquinas, espacios para la práctica del motociclismo como deporte, pago justo de tenencias y casetas así como sistemas de verificación adecuados para las motos.
Sólo así se entiende que la rudeza de Los Legionarios, el relajo de los Nitro, la tradición y compromiso social de los Dorados, el poder económico de los HOG (Harley Owners Group), el estatus del Moto Tour BMW, o la sencillez de los de Coyoacán puedan convivir en el Movimiento por los Derechos y Libertad de los Motociclistas.
Todos coinciden: "No somos ni delincuentes, ni un peligro para la sociedad", asegura Pedro Barajas, integrante del movimiento.
Dorados, una tradición
La admiración a Francisco Villa, el Centauro del Norte, y la reivindicación de la justicia social son su razón de ser. Su escudo es un águila liberal mirando al lado izquierdo con las armas de caballería de la División del Norte y una llanta de motocicleta como fondo.
Alejandro El Vikingo Mohler, stone man de profesión, y Agustín Chiquilín Villa, biólogo, son los dos pilares del grupo. Este último es nieto de Francisco Villa.
Como uno de los grupos con mayor tradición, los Dorados son pioneros de los grandes eventos motociclistas en el país: la Ruta Revolucionaria, la Vuelta Jarocha y la Ruta de la Independencia. Pero su mayor orgullo es la cita que desde hace 10 años cada domingo posterior al Día de Reyes tienen con los niños pobres de Cuautepec Barrio Alto. "Todo el año compramos juguetes y recibimos donaciones de la gente. En esa fecha especial nos trasladamos y regalamos los juguetes a los que no tienen", explica orgulloso El Vikingo ..
Nitro, pasión por la velocidad
La adrenalina que provoca la velocidad y la sensación de libertad a bordo de una motocicleta los hace adictos a este deporte. No en vano son ganadores del Campeonato Nacional de Super Bike 2004 en la categoría 125.
Pedro Barajas, Javier Ávila y Manuel Tufiño, líderes del grupo, rechazan tajantes ser un peligro para la sociedad: "Somos gente normal, trabajamos y tenemos profesiones. Nuestra apariencia cascos, trajes de piel, guantes tiene que ver con una medida de protección y no con rudeza". Pedro es empresario, Javier es propietario de un taller mecánico y Manuel instructor de motos.
Su lucha en este movimiento es para obtener espacios para realizar el motociclismo de velocidad.
"Decenas de compañeros han muerto porque no tenemos un espacio en donde podamos practicar el deporte. El único lugar que existe, en el Autódromo Hermanos Rodríguez, está concesionado".
Su interés es justamente capacitar y preparar a los jóvenes que cada día se integran a este deporte pero que por desconocimiento y falta de dominio de la moto se accidentan.
Legionarios, la mística
De aspecto rudo, los Legionarios son un grupo de solitarios cuya pasión es rodar en las carreteras. Y aunque al interior de la legión hay de todo contadores, administradores, empresarios, etcétera ellos se asumen como uno solo.
El misterio los rodea. Aseguran no ser elitistas pero no cualquiera puede llegar al grupo. Aquel que quiera ser legionario debe pasar pruebas.
El símbolo que los identifica, plasmado en su chaleco y anillo, es una flor de lis. Del significado que ésta tiene, nada se sabe. "Es algo que sólo los legionarios conocen", dice Carlos El Gato Sánchez.
"Seguimos una ideología de hermandad. La honestidad y solidaridad con todo el grupo es nuestra esencia y como consecuencia en la legión no cabe gente que no tenga estos principios", explica René García, corredor de obras.
"Queremos la misma igualdad y derechos que los automovilistas pues tenemos y cumplimos con las mismas obligaciones".
Tito desde Mexico

